Nutrición · Salud

Mitos y verdades sobre el colesterol

placa-de-colesterol

¿Es el colesterol tan malo como nos cuentan? Para empezar hay que tener claro lo que es y cuál es su función en el cuerpo. El colesterol es un compuesto vital del organismo. Forma parte de la membrana de las células, es necesario para el buen funcionamiento del cerebro e interviene en la síntesis de hormonas sexuales, vitamina D e, incluso, bilis. El colesterol se empaqueta en lipoproteínas para que pueda viajar a través de la sangre y llegar a todos los tejidos del organismo.

¿No parece muy peligroso, verdad? Y es que la mala prensa que tiene este compuesto se debe principalmente a creencias erróneas y al interés de las empresas farmacéuticas. Las estatinas son de los medicamentos más vendidos y cada vez el nivel de colesterol máximo en sangre está más bajo para poder recetar este medicamento.

Es verdad que sobre el colesterol no se sabe aún todo pero sí se conoce lo suficiente para desmentir ciertos mitos. A continuación veremos las tres creencias más arraigadas en nuestra sociedad sobre el colesterol.

Mito 1. Comer colesterol aumenta el colesterol

Cuando nos sale el colesterol alto en los análisis lo primero que hace el médico es quitarnos los alimentos que contienen colesterol, pero la verdad es que no hay evidencias científicas que confirmen que comer colesterol aumenta el colesterol en sangre. El único estudio en que se basan es uno con conejos en el que se vio que aquellos conejos que consumían colesterol tenían más aterosclerosis. Conclusión que no tiene ninguna lógica, pues los conejos son vegetarianos y no están acostumbrados a esa dieta. Los estudios que se han realizado posteriormente no han encontrado ninguna relación.

Lo que, contrariamente, sí se ha visto es que el consumo de colesterol mejora el perfil lipídico, reduce los triglicéridos y aumenta los niveles de HDL (colesterol bueno).

Sí que es verdad que hay gente más sensible a la que sí le aumenta el colesterol con el de la dieta, sin embargo, a pesar de aumentar los niveles de colesterol, no aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Mito 2. Las grasas saturadas aumentan el colesterol

Hay casos en que esto sí es verdad, pero además de subir el LDL, sube el HDL, por lo que no aumenta el riesgo de sufrir enfermedades coronarias, lo que sí ocurriría si se sustituyesen esas grasas por carbohdratos refinados, pues harían que el HDL disminuyese.

Entonces, ¿por qué está tan arraigado este mito? Esta falsa creencia se debe a un estudio que realizó Ancel Keys en el que estudiaba la relación entre el consumo de grasa saturada y la incidencia de enfermedades cardiovasculares en siete países. El estudio confirmaba a la perfección su hipótesis, cuanta más grasa se consumía en esos siete países, más enfermedades cardiovasculares había. Lo que no dijo fue que el estudio original constaba de 22 países pero ahí la relación ya no se veía tan claramente, así que decidió eliminar aquellos países que no se ajustaban a la curva y dejar los que sí.

Mito 3. El colesterol provoca enfermedades cardiovasculares

Se ha visto que en los pacientes que son ingresados en hospitales por enfermedades cardiovasculares los niveles de LDL-c no eran altos y que no hay relación entre los niveles de colesterol y la presencia de enfermedad. De hecho se está viendo que en mujeres, tener el colesterol alto puede ser hasta protector.

3bc49736017d10e77a63ca4527f14173

¿Qué relación tiene entonces el colesterol con la aterosclerosis? La aterosclerosis es una enfermedad en la que el colesterol se infiltra bajo el endotelio de las arterias, provocando inflamación y la formación de placas de ateroma. Esto solo ocurre si la partícula de colesterol es transportada por una LDL. Por eso lo importante no es la presencia de LDL-c sino el número de partículas de LDL-p y su tamaño. Puede transportarse mucha cantidad de colesterol en pocas moléculas grandes (LDL-c) o en muchas pequeñas (LDL-p). Cuanto más pequeñas más riesgo habrá de que ocurra el infiltramiento.

Los triglicéridos hacen que se produzca más LDL-p porque también son transportados por estas. Si se reducen los triglicéridos se reduce el número de LDL-p y, por tanto, el riesgo. Se sabe que las grasas tienden a formar LDL de gran tamaño y los carbohidratos refinados LDL de pequeño tamaño.

El problema es que los análisis de sangre tradicionales miden el LDL-c en lugar del LDL-p, por lo que los resultados pueden indicar que se tiene colesterol alto aunque no haya riesgo de enfermedad cardiovascular.

 

 

 

Nutrición

Leche ¿amigo o enemigo?

cancer calcio_leche00

La leche constituye gran parte de nuestra alimentación desde el momento que nacemos sin embargo últimamente ha adquirido muy mala prensa. Existe un continuo debate entre aquellos que defienden que debe ser la base de nuestra alimentación y los que defienden que es el precursor de innumerables enfermedades. Los estudios científicos que se han llevado a cabo no permiten llegar a una conclusión pues respaldan ambos bandos.

Sí que es verdad que es un alimento que no sienta bien a todo el mundo. Algunos, los intolerantes a la lactosa, no la digieren bien porque carecen en su organismo de lactasa, una enzima necesaria para degradar este azúcar. Otros presentan una alergia a la caseína y otros simplemente notarán algún efecto secundario al consumirla (mucosidad, cansancio, acné…). Estos síntomas a veces no se dan inmediatamente después de consumir leche, pueden incluso aparecer al día siguiente, por lo que es difícil atribuirlos a su consumo.

Como en casi todo, lo más importante es la cantidad y la calidad de la leche que tomamos, más que su consumo o no. Pues como veremos a continuación hay numerosas razones tanto para consumirla como para no.

Beneficios:

  • Tensión arterial: el calcio, el potasio y el magnesio presentes en la leche ayudan a reducir la presión arterial.
  • Huesos: el calcio fortalece los huesos, mejora la coagulación, la contracción muscular y la transmisión nerviosa. Sin embargo, aunque se han confirmado los beneficios de tomar leche durante el crecimiento, no hay evidencias científicas que aseguren que su consumo en edades más avanzadas tenga beneficios, de hecho se cree que puede ocurrir lo contrario ya que produce acidificación en la sangre (falta de calcio), para regular el pH de la sangre, el organismo toma fósforo de los huesos.
  • Cáncer: el calcio reduce la incidencia de cáncer de colon.
  • Síndrome premenstrual: el calcio previene los síntomas que aparecen una o dos semanas antes de la menstruación. Es importante además mantener unos niveles adecuados de calcio durante la menstruación y evitar alimentos descalcificantes (proteínas animales, sal, tabaco, azúcar y productos refinados).
  • Adelgazar: la deficiencia de calcio hace que la hormona paratiroidea disminuya su acción como quemagrasas.

Desventajas:

  • Acné y sensibilidad en la piel. Las hormonas que contiene la leche, como la IGF-1, estimula el crecimiento celular. Cuando estas células mueren hay una acumulación excesiva de células muertas que facilita que los poros se taponen.
  • Digestión: mucha gente no tiene suficiente lactasa, lo que hace que la lactosa no se digiera y pase directamente al intestino grueso donde fermenta y puede producir dolor abdominal.
  • Cáncer: estudios realizados afirman que la leche aumenta el riesgo de padecer cáncer de próstata, ovarios y linfomas.
  • Asma y mucosidad: varía de unas personas a otras. La caseína es una proteína muy difícil de digerir por nuestro organismo. En algunas personas se adhiere a los vasos linféticos del intestino impidiendo la absorción de nutrientes lo que puede provocar problemas inmunológicos, alergias y asma y que aumente la producción de moco en el tracto respiratorio.

Aún así, cada persona es un mundo. Algunas experimentarán algunos de estos síntomas y otras ninguno. No dejes de tomar leche si no sientes ninguno (se puede hacer una dieta de eliminación y observar cómo te encuentras al eliminarlo y después de unas semanas al volver a introducirlo, pues a veces creemos que no nos produce síntomas y sí lo hace solo que no lo relacionamos o aparecen al día siguiente). Sólo tú puedes decidir si es buena o mala para ti, lo importante es no excederse y optar por la de buena calidad.

Gastronomía

Gastronomía Cordobesa

a02bc9a6f00d09f9380ac8c01849535f

Llevo siete meses viviendo en Córdoba y en unos días, mi pequeña aventura andaluza llegará a su fin. Por eso, quiero compartir con vosotros los platos más típicos que he tenido la ocasión de probar. Aquí es muy común pedir varias raciones y compartir, así que, si vas acompañado de más gente, en una sola comida en posible probar los platos más típicos. Os animo a que si tenéis la oportunidad, no dejéis de visitar la ciudad (excepto en verano, ahí os recomiendo que os mantengáis alejados) y espero que este post os sirva de ayuda. ¡Córdoba merece la pena!

Salmorejo

IMG_20170522_155345

El salmorejo es probablemente el plato más famoso de Córdoba. Se trata de una crema de pan, tomate, ajo y sal emulsionada con aceite de oliva . Mientras que el gazpacho es más líquido, el salmorejo tiene una consistencia espesa y a menudo se acompaña con taquitos de jamón serrano y huevo cocido. Al igual que el gazpacho, es muy refrescante e ideal para los meses de verano tan calurosos que tiene la ciudad.

Berenjenas con miel

Otro plato muy típico de Córdoba y, desde luego, una curiosa combinación de sabores. Se rebozan las berenjenas en harina (es muy típico de aquí rebozarlo todo), se fríen en abundante aceite y se sirven con miel de caña. Depende del sitio variará la receta. Unos le echan un chorrito de miel por encima, otros te presentan las berenjenas flotando. Las de unos son crujientes y las de otros son más bien buñuelos.

Flamenquín

IMG_20170211_151852

Según mi experiencia, no hay un bar o restaurante en Córdoba que no tenga el flamenquín en su carta. Son trozos de jamón serrano enrollados en lomo de cerdo, se reboza en pan rallado y se fríe. Es alargado y suele servirse en rodajas y casi siempre va acompañado con patatas y mayonesa.

Rabo de toro

IMG_20170522_161045

Debido a la gran presencia de la tauromaquia en Córdoba, este ha sido por mucho tiempo uno de los platos más famosos. Se trata de un guiso que también suelen acompañar con patatas fritas. La carne está muy tierna y jugosa y se desprende con facilidad del hueso.

Pastel Cordobés

pastelon-cordobes

El pastel tradicional es una torta de hojaldre relleno con cabello de ángel. También hay establecimientos donde, en lugar de vender la torta, lo veden en trozos y a veces además están rellenos de jamón.

Pincho de tortilla

casa_santos

La tortilla será un plato típico en toda España pero os aseguro que ninguna que hayáis visto se parece a esta. Las tortillas del Bar Santos (un establecimiento pequeño situado frente a la Mezquita) tienen 14 centímetros y pueden llegar a pesar cuatro kilos, llevando hasta 20 huevos por tortilla. En lugar de en triángulos, se sirve en rodajas. No es de extrañar que se haya convertido en uno de los puntos de referencia de la ciudad y que una parada sea casi obligatoria después de una visita a la Mezquita.

 

Nutrición

Hidratos de Carbono, ¿son todos iguales?

tipo-hidratos-carbono-importa

Los hidratos de carbono a menudo tienen mala estigma. Sin ir más lejos, en este blog se ha hablado de ellos y lo que un consumo elevado puede hacer en nuestro cuerpo. Sin embargo, lo que hay que tener presente es que no todos los hidratos de carbono son iguales. Los refinados deberíamos consumirlos con moderación, pues aumentan el riesgo de inflamación, obesidad y diabetes tipo 2, pero otros pueden tener efectos beneficiosos cuando se consumen adecuadamente ya que nos proporcionan energía, facilitan la digestión y nos ayudan a mantener un buen peso.

En cuanto a hidratos de carbono se refiere, la verdad es que la cantidad no es tan importante como la calidad y será mejor optar por los de buena calidad que eliminarlos completamente de nuestra alimentación. Las recomendaciones dietéticas indican que los hidratos de carbono deberían formar entre un 45 y un 60% del total de nuestra dieta diaria, aunque esto debería ajustarse dependiendo del individuo. Unas personas llevarán mejor una dieta rica en hidratos de carbono y otras una baja. Lo importante es que en todos los casos se de prioridad a los de mejor calidad.

Entonces, ¿qué tipo de hidratos de carbono son los que debemos comer? Lo primero es tener claro que los hidratos de carbono se clasifican en dos tipos según su estructura:

Hidratos de carbono simples

Son de cadena pequeña y se digieren rápidamente proporcionando una rápida subida de energía. Dentro de estos se encuentran la glucosa, la sacarosa (azúcar), la fructosa (fruta y miel), la lactosa (lácteos) y la maltosa.

La fruta contiene mucho azúcar pero también mucha fibra que hace que los niveles de glucosa en sangre no suban rápidamente. Además proporciona antioxidantes, vitaminas y minerales.

Hidratos de carbono complejos

Formados por estructuras más largas que requieren más tiempo para ser digeridas, por lo que se ralentiza su absorción y no crea picos de glucosa en sangre. Contienen fibra, lo que promueve un peso adecuado, ayudan en la saciedad y mejoran la salud cardiovascular, bajando el colesterol y mejorando la microbiota intestinal. Además son ricos en hierro y vitamina B. Dentro de estos se encuentran los cereales integrales (quinoa, avena y arroz integral), legumbres y verduras.

Hidratos de carbono refinados

Los cereales integrales están formados por el salvado, el endosperma y el germen. En el salvado y en el germen es donde se encuentran la mayoría de los nutrientes pero lo que el refinamiento hace es eliminarlos, por lo tanto, se pierde la fibra y sus propiedad. Esto produce que la glucosa en sangre suba rápidamente, se produzca más insulina y a la larga haya riesgo de derivar una resistencia a la insulina, obesidad y suban los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre.